MEMORIAS DE UN OPERADOR DE BOLSA
Edwin Lefèvre (1871–1943) was an American journalist, writer, and diplomat, who is most noted for his writings on Wall Street business.
- Otra lección que aprendí pronto es que no existe nada nuevo en Wall Street. No puede haberlo porque la especulación es tan vieja como las montañas. Cualquier cosa que suceda en el mercado hoy, ha sucedido antes y sucederá otra vez.
- Un hombre debe creer en sí mismo y en su juicio si piensa ganarse la vida en este juego.
- Nadie puede ganar mucho dinero con lo que le dice otra persona. Sé, por experiencia, que nadie puede darme un pronóstico, o una serie de ellos, que me hagan ganar más dinero que el que ganaría con mi propia opinión. Tardé cinco años en aprender a jugar de forma lo bastante inteligente como para ganar mucho cuando yo tenía razón.
- Había ganado mis primeros mil dólares cuando era un chaval de quince, y mis primeros diez mil cuando tenía veintiuno.
- Probablemente no le importara tanto el dinero. A ningún jugador profesional le importa. Todo radica en el juego y en la forma que se vuelve la suerte. Lo que hería su orgullo era dejarse engañar por nosotros.
- No hay nada como perder todo lo que tienes en este mundo para aprender lo que no debes hacer. Y cuando sabes lo que no tienes que hacer para no perder dinero, empiezas a aprender lo que hacer para ganar. ¿Lo entienden? ¡Empiezas a aprender!
- Dicen que uno nunca se vuelve pobre tomando beneficios. No, es cierto. Pero tampoco te haces rico tomando beneficio de cuatro puntos en un mercado alcista.
- El gran dinero no estaba en las fluctuaciones individuales, sino en los movimientos principales, o sea, no en la lectura de la cinta, sino en el tamaño de todo el mercado y de su tendencia.
- Una de las cosas más provechosas que uno puede aprender es dejar de intentar alcanzar el último octavo, o el primero. Estas dos son las dos octavas más caras del mundo. Les han costado a los operadores de acciones millones suficientes como para construir una autopista a través del continente.
- El hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué determinado valor debe comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar. Ya es demasiado trabajo tener que contar el dinero que recoge del suelo.
- Tenía una vieja teoría que decía que cuando un valor cruza los 100, 200, o 300 puntos por primera vez, el precio no se detiene en las cifras pares, sino que sube bastante más arriba, de manera que si usted compra tan pronto como cruce la línea, lo más seguro es que obtenga una ganancia.
- En este negocio un hombre tiene que pensar tanto en la teoría como en la práctica. Un especulador no debe ser tan solo estudiante, debe ser estudiante y especulador.
- Una pérdida nunca me preocupa. La olvido durante la noche. Pero estar equivocado, aunque no me produzca pérdidas, hace daño al bolsillo y al alma.
- Lo que hay que hacer es vigilar la cinta, establecer los puntos de resistencia y prepararse para operar a lo largo de la línea de menor resistencia tan pronto como ésta se haya determinado. Si un hombre opera del modo que he descrito anteriormente, estará siempre en la beneficiosa posición de sacar partido de la apuesta.
- Un jugador profesional no busca grandes ganancias a largo, sino dinero seguro.
- El mayor enemigo del especulador es el aburrimiento interior. La esperanza y el miedo son inseparables de la naturaleza humana.
- Un hombre puede vencer a un valor o a un grupo determinado en un momento determinado, pero nadie puede vencer al mercado de valores. Un hombre puede hacer dinero con el grano o el algodón, pero nadie puede vencer al mercado del grano o al mercado del algodón. Un hombre puede ganar una carrera de caballos, pero nadie puede ganar a las carreras de caballos.
- Cuando se opera a gran escala no se puede escapar tan fácilmente. No puedes vender siempre todo lo que deseas en el momento en que lo deseas. Tienes que salir cuando puedes, cuando tienes un mercado capaz de absorber toda la línea.
- Hablamos de muchas cosas, porque él es un hombre que lee mucho, que tiene un gran conocimiento de muchos temas y que posee un don especial para generalizar de modo interesante. La sabiduría de su lenguaje causa impresión, y su credulidad es admirable.
- Venda siempre lo que le muestre una pérdida y mantenga lo que le muestra una ganancia.
- Ingenioso, avispado y astuto como el que más. Es un pensador, tiene imaginación, detecta los puntos débiles de las personas y planea atacarlos con sangre fría.
- Se puede justificar que un hombre prudente corra ciertos riesgos, riesgos que debe correr si quiere ser algo más que un molusco mercantil.
- Trato de atenerme a los hechos, y solo a los hechos, y controlar mis acciones de acuerdo con ello. Esta es la receta de M. Baruch para el éxito en el logro de riquezas.
- La receta del viejo Barón Rothschild para obtención de riquezas se aplica con más fuerza que nunca a la especulación. Alguien le preguntó si no era difícil hacer dinero en la bolsa, y él replicó que al contrario, pensaba que era muy fácil. “ eso es porque usted es muy rico” objetó el entrevistador. “En absoluto. He hallado el camino fácil y me aferro a él. No puedo evitar ganar dinero. Le diré mí secreto si lo desea. Es éste: no compro nunca en el suelo y vendo siempre demasiado pronto”
- Tal y como el viejo Pat Hearne solía decir, “no se sabe hasta que no se apuesta”.
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